sábado, 28 de julio de 2012

FOUGASSE DE LA PROVENZA

Por poco termina el mes de julio y no hago mi habitual pan mensual y es que, este mes he tenido tanto lío que no me había dado casi tiempo, y eso que tenía más que pensado cuál iba a ser: Una fougasse de la provenza.

¿Y por qué quería hacer este pan? Simplemente porque me gusta su forma y me parece estupendo para llevarlo a la playa, a un picnic al campo... en fin, que me parece veraniego (una tontería, lo sé, pero me lo imagino en una imagen veraniega).

La fougasse es un pan tradicional de la región de la provenza francesa aunque se origen está en la elaboración de una pan plano cocido en las cenizas que quedaban en los fuegos, en la antigua Roma, y que llamaban Focacius. Es fácil adivinar que de ahí proviene la famosa focaccia italiana, la fougasse provenzal y otros panes. No esta fácil adivinar que de ahí también proviene nuestra hogaza española, pero así es. Además se usaba para calcular la temperatura del horno de leña de los antiguos obradores de pan y, dependiendo de si estaba hecha o no, se sabía si se podían meter el resto de hornadas de pan.

Su corteza es crujiente y su miga esponjosa. En la Provenza y otras regiones de Francia lo suelen aromatizar con hierbas o añadirle aceitunas, entre otros ingredientes. Yo no le añadido nada, simplemente la he pintado con Aceite de Oliva Virgen Extra y le he añadido unas escamas de Sal Maldón. Es un pan muy sabroso que con o sin aderezos dan ganas de comérselo recién sacado del horno y, además, es facilísimo de hacer.


FOUGASSE DE LA PROVENZA:

- 450 gr de harina común.
- 175 ml de agua templada.
- 7 gr de levadura seca de panadería.
- 15 ml de leche templada.
- 1 cucharada de sal.
- 1 pizca de azúcar.
- Aceite de oliva y sal maldón para decorar.

Ponemos todos los ingredientes, excepto el aceite y la sal maldón en un bol y amasamos hasta conseguir una masa elástica y no muy pegajosa (sí queda un poco húmeda, pero no llega a no ser manejable). En la KitchenAid, se amasa durante 8 minutos a velocidad baja y 2 minutos más subiendo un poco la velocidad.
Sacamos la masa a un bol engrasado con un poco de aceite y la tapamos con un paño húmedo durante una hora. Pasado este tiempo la extendemos con un rodillo, dándole su característica forma como de hoja y le hacemos los cortes. Estiramos con cuidado la masa para hacer que los cortes se agranden y luego no se junten al levar. la ponemos sobre la bandeja del horno y dejamos levar durante 45 minutos. Mientras, precalentamos el horno a 220º. Cuando pasen los 45 minutos, pintamos con el aciete de aliva y le echamos un poco de sal maldón, introducimos la Fougasse en el horno y la horneamos, a 220º, durante 230 minutos.

Alguna de las ideas como el estirado de la masa están sacadas de la receta de la gran Salomé de Bloc de Recetas.

¡¡¡¡Buen fin de semana a todos!!!!


sábado, 21 de julio de 2012

GALETTE ESPECIADA DE FRUTOS ROJOS Y SIROPE DE ARCE




Platos que sorprendan a tus invitados. Este es el tema que, nada más y nada menos, nos plantea Mónica para el concurso que ha organizado. Cuestión, para nada fácil, sino todo lo contrario, un auténtico reto. Y es que, hoy en día, no es nada fácil sorprender a tus invitados por muchos motivos, aunque puedo destacar dos: 
El primero porque, normalmente, la gente hoy en día ya ha probado de todo y no se sorprenden fácilmente.
El segundo , y no menos importante, que se piensan que porque te gusta la cocina y tienes un blog en el que ven cosas que ellos no hacen, les vas a preparar algo tan maravillosamente fantástico, tan, tan sorprendente que sólo van a decir “ooooooooooooooooooooo” cuando lo vean, y “ummmmmmmmm”, cuando lo prueben. Y para ir más allá aún, como a nosotros nos gustaría que pasase eso, hay veces que nos complicamos tanto, que el efecto es totalmente el contrario, y la gente piensa “Sí, sí está bueno, pero no es nada del otro mundo” o lo que es peor “¿Y todo este trabajo que nos cuentas para esto?”

Pues bien, yo hoy os traigo algo rápido, riquísimo y sorprendente (no sé por qué últimamente los postres calientes logran este efecto de “ooooooooohhhhhh, ummmmmmmm", que os decía antes): Galette de frutos rojos y sirope de arce.

Cualquiera puede preparar esta Galette que, además, va a lograr el efecto que todos buscamos y que es ese de: “¿Me das la receta?”, a lo que nos encanta contestar: “Ah, ah, ah… en unos días la cuelgo en el blog y la miras” (JAJAJAJAJAJAJA).

Por otra parte, lo mejor de esta Galette de frutos rojos y sirope de arce es que se puede dejar preparada con antelación, incluso congelarla y meterla en el horno 10 minutos antes del postre y sacarla calentita y como si estuviera recién hecha y todos sabemos lo importante que es poder tener platos preparados el día que vas a tener invitados en casa.



INGREDIENTES:

- 275 gr de harina.
- 100 gr de mantequilla fría cortada a daditos.
- 100 ml aproximadamente de agrua fría.
- 4 cucharadas de azúcar para la masa.
- 1/2 cucharadita de canela.
- 1/4 cucharadita nuez moscada.
- 2 cucharadas de mermelada de frutas rojas.
- Frutas rojas frescas (en mi caso grosellas, frambuesas y arándanos).
- Azúcar glas para espolvorear.
- 4 cucharadas de sirope de arce.
- 2 cucharadas de azúcar.

Se ponen en un bol la harina, la mantequilla, las especias y las 4 cucharadas de azúcar. Se mezcla todo bien hasta que nos quede una mezcla arenosa. Se va añadiendo el agua fría poco a poco hasta que tengamos una bola no demasiado húmeda, yo usé 90 ml de agua, no llegué a los 100. Extendemos la masa entre dos papeles de horno, dándole forma circular,  y la dejamos enfriar 20 minutos. Mientras precalentamos el horno a 180º.
Sacamos la masa y extendemos la mermelada de frutos rojos dejándola a 2 dedos del borde. Colocamos los frutos rojos y le echamos por encima el sirope de arce en forma de hilo por toda la fruta. Por encima espolvoreamos las dos cuharadas de azúcar blanquilla.
Horneamos 25 minutos a 180º.
Cuando la saquemos la espolvoreamos con azúcar glas y se sirve caliente acompañada de una jarrita con sirope de arce para quien quiera añadirle más.



Bueno, y como ya sabéis después de todo el rollo que os he metido, con esta receta participo en el concurso de Mónica del blog "Saboreando las estrellas", para celebrar su primer aniversario.



¡¡¡¡Buen fin de semana a todos!!!!







viernes, 13 de julio de 2012

MACARONS DE FRESA Y GANACHE DE CHOCOLATE NEGRO



No os puedo llegar a contar la cantidad de entradas en distintos blogs, revistas de cocina, libros especializados, etc que he consultado, a lo largo del tiempo, para hacer mis primeros macarons. He consultado aquí, aquí, aquí y aquí (y esos son sólo los que me vienen a la memoria ahora mismo). Y, por supuesto, leí todas las entradas que hace una de las reina indiscutibles de los macarons, Isabel de Aliter Dulcia. Ella publicó hace poco  esta entrada  y, cuando la leí pensé "¿por qué aún no los he hecho?" Así que me puse manos a la obra. Los consejos que ella nos da  son infalibles, el único problema que tuve con estos macarons fue mío y es que, se me movió un poco la base de los círculos justo cuando estaba haciendo los montoncitos con la manga pastelera y el pie de algunos salió "movido", un poco ladeado. Por lo demás, perfectos, con un sabor impresionante y con la textura adecuada para un macaron. Así que os aconsejo, para los novatos como yo en esto de los macarons, que sigáis los consejos de Isabel, paso a paso, yo lo hice así, no me salté ninguno, y no tuve problemas.


 MACARONS DE FRESA:

- 150 gr almendra en polvo
- 150 gr azúcar glas
- 55 gr clara de huevo  (para la mezcla de almendra)
- 150 gr azúcar
- 50 gr agua
- 55 gr clara de huevo (para el merengue)
- 1 cucharadita de fresa en pasta.
- 1/2 cucharadita de cremor tártaro.

Tamizamos la almendra con el azúcar glass. Mezclamos la mezcla anterior junto con la clara de huevo y la cucharada de fresa en pasta. Montamos las claras con el cremor tártaro hasta que queden  firmes. Mientras las montamos ponemos en un cazo el azúcar blanquilla con el agua (recordad no remover cuando empiece a hervir), una vez que empiece a hervir tenemos dos opciones:
1. Sí tenéis un termómetro de cocina esperáis que alcance los 120º.
2. Una vez que rompe a hervir contáis 3 minutos exactos (toro consejo de Isabel), ni uno más.
Cuando tengamos el almíbar lo vamos añadiendo en forma de hilo continuo a las claras montadas sin parar de batir, para formar un merengue italiano. Cuando tengamos el merengue le añadimos la pasta de almendras y vamos mezclando con movimientos cuidadosos y envolventes hasta conseguir que esté todo integrado.
Volcamos la mezcla en una manga pastelera con una boquilla ancha y  vamos haciendo montoncitos en un papel de hornear con círculos marcados o, como es mi caso en un tapete de silicona para macarons (como el que me fastidió el resultado final porque lo moví, pero bueno), el mío es de Lékué , no sé si existe otra marca.
Esperamos a que se sequen (que al tocarlos estén secos). Mientras precalentamos el horno a 140º. Cuando estén secos los horneamos durante 15 minutos.
Los sacamos del horno, dejamos que se enfríen y los rellenamos con la mezcla elegida (esta vez una ganache de chocolate negro).
¡¡¡¡¡Buen fin de semana!!!!!

sábado, 7 de julio de 2012

RETO "QUÉ RICO, MAMÁ": GOLOSINAS Y "CLÁSICOS INFANTILES"


Día 7, día de reto "Qué rico, mami". Esta vez, Patricia, nos propuso hacer cualquier tipo de golosina, nubes, caramelos, etc.
Mi propuesta son unas "gominolas" (no las llamo así porque esta marca está registrada), os invito a  que echéis un vistazo  a las de Cuinera y Patricia, que os van a sorprender:





Desde que era pequeña me ha gustado leer, coger un buen libro, olerlo (¡¡¡qué bien huelen los libros nuevos!!!) y pasarme horas y horas con él.Podría hablaros de montones y montones de libros que me han gustado, que me han hecho meterme tanto en la historia que me he quedado sin dormir una noche . Desde que era pequeña con los clásicos infantiles, pasando por Los Cinco o por las colecciones de Barco de Vapor, los comics de Astérix... hasta ahora con mi gran Harry Potter o El Perfume, El médico, la trilogía Millenium, Las Horas Distantes (el último que he leído) y tantos, tantos otros.
Me gustaría que mis hijas amasen tanto la lectura como yo, que descubriesen que, detrás de unas cuantas hojas en blanco con un montón de palabras escritas encima se esconden increíbles aventuras, personajes de fantasía, mundos mágicos … que les pueden llegar a hacer vivir cosas que nunca habrían imaginado. Así que, cada noche, cuando las acostamos les leemos un cuento y, parece mentira, a pesar de que me los contaron y los leí y releí,  cómo se me habían olvidado alguno de los clásicos infantiles. Ahora que se los estoy contando a las niñas, los veo desde una perspectiva totalmente diferente y es que claro, clásicos como Caperucita Roja, Hansel y Gretel o Pulgarcito tienen su moraleja: No te fíes de los extraños, de las apariencias, la fortaleza del corazón, etc… sí, sí todo muy bonito y muy bucólico. Pero ahora, con mi perspectiva adulta, pienso ¿pero por qué leches estos cuentos infantiles son tan crueles?. Me explico mejor:

En Pulgarcito se trata de una familia muy muy pobre que tenían 7 hijos y no los podían alimentar así que, como todos “buenos padres”, deciden abandonar a sus hijos a su suerte en un bosque… Sí, sí, el cuento termina muy bien, pero la cruda realidad es que esos “buenos padres” abandonan a sus “queridísimos” hijos en un bosque oscuro y plagado de peligros. Eso sí, al final, se benefician de las riquezas que consigue el pequeño Pulgarcito con sus botas de  siete leguas porque “los quieren mucho”… en fin, sin comentarios ¿no?

En Hansel y Gretel resulta que el padre, casado con una madrastra, mala, mala, requetemala, también abandona a sus dos pequeños en el bosque, que al final encuentran una casa de chocolate con una malvada bruja que se los quiere comer... y sí, también terminan bien con su "fantástico" padre.

Pero, digo yo ¿no se puede enseñar lo mismo sin que los padres abandonen a sus hijos, pasen miserias los pobres, etc? ¿Es que los hermanos Grimm tenían una especie de trauma con el abandono?Hombre, también nos tenemos que remontar a la época en que estos cuentos fueron escritos y que, por desgracia, la mayoría de los niños no tenían las condiciones que hoy en día en países desarrollados.

Pues yo , por un día, voy a hacer mi propia versión de Hansel y Gretel porque comer dulce hasta que nos hartemos por un día no es tan malo, porque los padres no son unos “desgraciaos” que abandonan a sus hijos a su suerte para ellos comer y no tener que preocuparse por ellos (¿o no?), porque las viejas brujas malvadas (aunque existen) están fuera de mi casa, porque ya descubrirán estas cosas malas a lo largo de su vida, no ahora, y porque sí. Esta es mi versión:



Eva y Ana eran dos niñas que vivían muy felices en una casa junto a sus padres. Un buen día,  Eva y Ana salieron a jugar por ahí con sus bicicletas y de pronto, se adentraron en un gran bosque lleno de cosas fantásticas, hadas, gnomos, ríos de chocolate, piedras de golosinas, árboles de helado… y ¡¡¡una gran casa de dulces!!! Las niñas  se lo estaban pasando tan bien, que no querían regresar a casa y allí siguieron durante bastante tiempo comiendo lo que querían, jugando con muchos niños que también estaban allí, columpiándose en columpios de regaliz… hasta que, de pronto, oyeron algo... ¿era la voz de mamá? Sí, sí, era la voz de mamá, pero se oía muy lejos... como si las estuviese despertando de un mágico sueño.

Mientras, en casa, sus padres no estaban preocupados porque sabían que ellos también habían estado en ese bosque cuando eran pequeños y es que, en  ese bosque han estado todos los niños ya que está en su imaginación, en los sueños de todos los niños que alguna vez han imaginado que pueden comer todas las golosinas y dulces que quieran y jugar hasta altas horas de la noche sin que nadie les diga nada. 

Así que, cuando las niñas se despertaron de su sueño, vieron que, en realidad no era un sueño porque mamá estaba cocinando todo, todo, todo lo que ellas habían soñado y que la gran casa de dulces no era otra cosa que su propia casa. Y ellas, por una tarde, se hincharon de golosinas, sanas, ricas y caseras.

Y colorín, colorado, este cuento sin malos se ha acabado .

Y es que, mi casa, a veces parece una gran casa de golosinas... Espero que os haya gustado.



GOLOSINAS:

- 200 ml de agua.
- 300 gr de azúcar.
- 2 sobres de gelatina neutra (12 hojas).
- 1 sobre de gelatina de frambuesa (o del sabor que queramos).
- 1 sobre de gelatina de naranja.
- Unas gotas de colorante rosa.
- Unas gotas de colorante amarillo.

Se pone a hervir el agua con el azúcar y la gelatina neutra sin parar de remover durante 5 minutos. Se añade la gelatina de frambuesa y unas gotitas de colorante rosa (o gelatina de naranja) y no seguimos removiendo otros cinco minutos. Vertemos en un molde y dejamos enfriar un mínimo de 12 horas. Cortamos, rebozamos en azúcar y a comer. En mi caso teñí el azúcar con un poco de colorante rosa para las gelatinas de frambuesa y de amarillo para las de naranja.

¡¡¡Buen fin de semana!!!